Las Vacunas Explicadas Por un Médico [Qué son y Para qué sirven las Vacunas]

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LAS VACUNAS: ¿Son peligrosas?

Toda nuestra vida nos aplican vacunas. Ni siquiera nos preguntan si las queremos. ¿Está usted seguro que lo mejor es vacunar a sus hijos? Hola, soy la doctora Adriana Fandiño y como dicen que “el que no conoce su historia está condenado a repetirla”, en este artículo le voy a contar qué es una vacuna y para qué sirve. Así usted podrá tomar una decisión a conciencia y basada en la ciencia sobre si vale la pena o no enfrentar el miedo a las agujas.

Si usted prefiere los videos, puede aprender todo sobre las vacunas (qué son y para qué sirven) en nuestro canal de YouTube:

Lo que aprendimos de las vacas
¿Qué son y para qué sirven las vacunas?

Cuando los españoles llegaron a América, tenían un poderoso aliado que no conocían, pero que los ayudaría a colonizar rápidamente. Muchos, muuuchos de los indígenas americanos empezaron a tener unos síntomas bastante particulares luego de la llegada de los europeos. Síntomas de una enfermedad que nunca se había visto en América.

Inicialmente presentaban debilidad, malestar general, fiebre alta, dolor de cabeza y vómito. Haga de cuenta un resfriado muy fuerte. Pero luego la situación empeoró. Unos cuatro días después de estos síntomas tan debilitantes y molestos, empezaron a aparecer manchas en el cuerpo que pronto avanzan a llagas llenas de pus. Y cuando digo todo el cuerpo, me refiero a todo: incluyendo la boca, los genitales y hasta la garganta. En menos de 24 horas su apariencia se deformaba. Quedaban postrados en cama debido a la debilidad y su presión arterial bajaba considerablemente. Más o menos 10 días después del inicio de los síntomas, 25 de cada 100 personas con esta enfermedad morían. Los que sobrevivían quedaban con grandes cicatrices y marcas que los acompañarían el resto de su vida.

Las Vacunas: Lesiones de viruelaCréditos: CDC/ John Noble, Jr., M.D.

Pero algo llamaba la atención. Los sobrevivientes nunca volvían a presentar la enfermedad. A este mal le conocemos hoy día como Viruela. Millones de indígenas americanos murieron por esta enfermedad. No estoy exagerando con las cifras. Aunque no existen datos concretos porque en la época nadie se iba a poner a contar los muertos. Pero claro, esta enfermedad no sólo se vio en América, era una enfermedad ya conocida en el resto del mundo. La viruela mató a muchos millones de personas alrededor del planeta.

Cientos de años antes, en China e India ya habían encontrado una forma de prevenir esta enfermedad. Primero raspaban las costras de algún enfermo y las molían hasta tener un polvo. Luego, en la piel de una persona sana hacían una pequeña incisión y allí introducían el polvo del enfermo. Otra opción era que la persona sana inhalara el polvo hecho del paciente enfermo. En la mayoría de casos, esto hacía que el paciente sano desarrollara síntomas leves de la enfermedad, y esto le daba una protección de por vida para la viruela. Pero en otros casos se desarrollaba la enfermedad en su totalidad y las personas también morían.

Para el siglo XVIII se sabía que las vacas también desarrollaban un tipo de viruela bovina que les producía llagas con pus. Y lo más curioso era que las personas que ordeñaban estas vacas, se volvían inmunes a la viruela. Edward Jenner, considerado hoy día el padre de la inmunología, propuso que el contacto con las llagas de la vaca, hacía que las personas desarrollaran una enfermedad más suave que los hacía inmunes a la mortal viruela.

Para demostrar su hipótesis, decidió usar al hijo del jardinero como ratón de laboratorio. Sí, estoy de acuerdo con usted, debió probar con él mismo, en lugar de con el pobre. Pero bueno, le inyectó al niño un raspado de las ampollas de una mujer infectada con viruela bovina. Aunque el pequeño tuvo un poco de fiebre y malestar, no desarrolló ninguna enfermedad importante. Luego expuso al niño a la viruela común y al no desarrollar ningún síntoma, comprobó que lo había vuelto inmune a la viruela.

¿Para qué sirven las vacunas? Las vacas y Edward JennerEn el siglo XIX, Louis Pasteur estaba investigando una bacteria que mataba los pollos. Para saber cómo evolucionaba la enfermedad, inyectaba un cultivo de bacterias a los pollitos e iba documentando el proceso y su muerte. En una ocasión, por error, dejaron el cultivo de bacterias olvidado por un tiempo, hasta el punto que casi todas las bacterias estaban muertas o bastante debilitadas. Al aplicarlas en los pollos, notaron que éstos no desarrollaron la enfermedad. Pasteur pensó que las bacterias estaban todas muertas, por esta razón decidió volver a inyectarlas en los pollos, asegurándose que esta vez fuera un cultivo vivo. La sorpresa fue mayor cuando ningún pollo contrajo la enfermedad ni murió. Así Louis Pasteur le enseñó al mundo que, al administrar una versión más débil de un patógeno, se puede crear inmunidad.

¿Qué son las vacunas? El aporte de Louis PasteurPasteur ya sabía sobre los estudios realizados por Edward Jenner, así que decidió nombrar a este descubrimiento como “vacuna” en honor a la historia con las vacas de Edward Jenner.

A pesar de lo anterior, millones de personas siguieron muriendo de viruela porque la vacuna no se usaba lo suficiente en todas las poblaciones vulnerables. No fue sino hasta que los gobiernos de diferentes países se unieron y empezaron a crear planes de vacunación para toda la población que se logró controlar la enfermedad. El último caso de viruela registrado fue en 1979. Y el resultado ha sido asombroso, la viruela ha sido erradicada por completo gracias a la vacunación, no sólo nadie muere de viruela, sino que nadie contrae la enfermedad. Este es, probablemente, el logro más importante de la medicina en toda su historia.

Como ya no se ven casos de la enfermedad, ya no es necesario vacunarse. Si en algún momento se volvieran a presentar nuevos brotes de Viruela, sería necesario volver a vacunar a la población vulnerable. Lo mejor de todo es que la ciencia ha logrado crear vacunas para otros cientos de enfermedades mortales o con graves consecuencias, y la única forma de controlarlas es usando las vacunas de forma correcta, en todas las personas vulnerables.

Ojo, este descubrimiento no es lo mismo que las famosas fiestas de varicela que practican algunas personas. Si no las conoce, son encuentros en los que llevan niños sanos a la casa de un niño enfermo de varicela, para que los sanos se enfermen. Esto lo hacen para que el niño desarrolle la varicela de pequeño y no de adulto cuando puede ser más grave. No es lo mismo que una vacuna, porque en este caso los niños están contrayendo la enfermedad en pleno y esto puede tener graves consecuencias, incluso la muerte.

La importancias de las vacunas y la inmunizaciónCréditos: CDC/ Zara Ahmed

En cambio, las vacunas usan una versión diferente o debilitada del microorganismo que produce la enfermedad. El resultado es que la persona puede presentar unos síntomas leves, pero su cuerpo desarrolla inmunidad, es decir que ya no presentará la enfermedad así se exponga al microorganismo que la produce. O si la llegara a presentar, lo hará de una forma mucho más leve porque su cuerpo ya sabrá cómo defenderse.

Todo esto funciona porque el sistema inmune aprende a defenderse frente a ciertas amenazas. Los sobrevivientes de viruela, no volvían a desarrollar la enfermedad porque su cuerpo había aprendido a defenderse frente a este virus. Y esto es a lo que apuntan las vacunas. El problema es que no es fácil crear vacunas para todas las enfermedades, ya que algunos microorganismos tienen capacidades superiores.

Los movimientos antivacunas

Algunos grupos se enfocan en demostrar el peligro y las consecuencias que pueden tener las vacunas. Yo no tomo esto como algo malo, sino como algo bueno, ya que obliga a las empresas, a los investigadores y a los médicos a comprobar qué tan seguras son las vacunas y a mejorarlas para que tengan menos efectos secundarios. Esta presión de los movimientos antivacunas hace que se realicen más estudios, lo que al final ayuda a desarrollar mejores productos que han sido testeados rigurosamente.

Esquema mundial de vacunaciónCréditos: CDC/ Benjamin Dahl, Ph.D., M.P.H.

El problema está cuando estos movimientos se basan en información falsa o en estudios mal realizados. Esto genera miedo en la población, que termina por no vacunarse y así reaparecen brotes de enfermedades que ya estaban controladas.

Veamos algunos puntos que dan los grupos antivacunas:

  • Las vacunas producen autismo. Esta hipótesis nació del doctor Andrew Wakefield, quien hizo un pequeño estudio de 12 casos de personas que desarrollaban problemas intestinales o autismo, luego de recibir una vacuna combinada contra las paperas, el sarampión y la rubeola. El estudio tuvo un gran impacto en los medios de comunicación y esto sembró el miedo en la población. Durante los siguientes años se realizaron múltiples estudios rigurosos que refutaron la hipótesis del doctor Wakefield. Lo que sí se comprobó, era que el estudio había sido manipulado y que el doctor Wakefield había sido pagado para realizar este estudio por una firma de abogados que quería demandar a las farmacéuticas. Además, el doctor pidió una patente para unas nuevas vacunas que él aseguraba que no producían autismo. Lo anterior demostró su interés económico que nunca es bien visto en compañía de un estudio científico. Hay que recalcar que el doctor Wakefield nunca estuvo en contra de las vacunas y nunca dijo que todas produjeran autismo, sólo la vacuna combinada de paperas, sarampión y rubeola. Cuando fueron revelados todos los intereses económicos detrás del estudio y la manipulación de datos, Andrew Wakefield perdió su título como doctor. Actualmente no hay ni un solo estudio con credibilidad científica que pueda comprobar la relación entre las vacunas y el autismo.

  • Las vacunas contienen sustancias tóxicas. En un comienzo se comprobó que los niveles de mercurio en algunas vacunas eran mayores del máximo permitido. Aunque hay que aclarar que se trataba de un tipo de mercurio que no se ha estudiado lo suficiente y es mucho menos tóxico que otros tipos de mercurio. Sin embargo, desde 2001, la gran mayoría de vacunas ya no contienen este compuesto. Únicamente algunas vacunas de influenza tienen algo de mercurio, pero el nivel es la mitad de lo que tiene una lata de atún. También se habla del aluminio como componente nocivo de las vacunas, pero la cantidad de aluminio en una vacuna es al menos 20 veces menor que la cantidad que se encuentra en el aire que respiramos y el agua que tomamos en un día.
  • Los efectos secundarios. Es verdad, como vimos, la idea es inocular una versión alterada del microorganismo que produce la enfermedad. Esto puede producir algunos síntomas de la enfermedad y reacciones inmunológicas que pueden incluir fiebre. Cada vacuna tiene sus posibles efectos secundarios, la gran mayoría son leves y pasan en unos pocos días. Infórmese sobre los posibles efectos secundarios y no tema preguntarle a su médico. Aunque es verdad que algunas vacunas pueden llegar a presentar algunos síntomas más severos, molestos y hasta peligrosos, hay que tener en cuenta que se trata de casos muy raros y aislados. Siempre como médico debo pensar en la relación riesgo - beneficio que tiene un tratamiento. Y aquí concluyo que el riesgo es muy pequeño, comparado con los beneficios.

Supongo que usted se estará preguntando cuáles son las vacunas que debe aplicarse. Le cuento que cada país tiene su propio esquema de vacunación dependiendo de las enfermedades locales. Por eso es importante estar informado constantemente. Sin embargo, puede buscar en la página de la Organización Mundial de la Salud donde encontrará la cobertura vacunal mundial, que incluye las vacunas básicas que deben ser aplicadas.

La felicidad de las vacunasCDC/ Benjamin Dahl, Ph.D., M.P.H.

Tal vez algunas personas no entiendan la razón de vacunarse, y es que las vacunas funcionan tan bien que parece que no estuvieran haciendo nada. Pero le aseguro que probablemente algunos de sus hijos, sus padres, su pareja, sus amigos o probablemente usted ya estaría muerto de no ser por las vacunas. Recuerde siempre que millones de personas morían de viruela y muchas otras enfermedades que hoy día logramos controlar con una inyección. Así que las vacunas sí tienen un peligro y son las personas que están en contra de ellas. El problema con las vacunas es no usarlas. Yo no me pondría vacunas, ni le diría a mi familia que las usara, ni se las pondría todos los años a mi hijo perruno, si no estuviera segura sobre sus beneficios. Créame, el día que tenga información basada en estudios rigurosos que demuestren algún peligro que supere los beneficios, yo seré la primera en alertarlos.

En el siguiente enlace puede leer más sobre los posibles efectos secundarios de cada vacuna, creado por el Centro de Control y Prevención para las Enfermedades.

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